Las ciudades virtuales crean vidas y negocios digitales alternativos

Las ciudades virtuales crean vidas y negocios digitales alternativos

Las ciudades virtuales crean vidas y negocios digitales alternativos




La vida en otros mundos es posible y no es necesario salir de la Tierra para experimentarla. El plano virtual creó sus propias realidades a partir de videojuegos, por ejemplo, en donde la gente llevaba a cabo vidas alternas. Y si bien no eran tan inmersivas, esa tecnología ha evolucionado. Ahora, los metaversos son espacios donde la gente no hace otra vida, sino que extiende la propia. De acuerdo con Jorge Alnor, CEO de la agencia BNN Digital, “son mundos alternativos que hemos construidos, donde hemos generado sistemas de convivencia social, intercambio de productos e incluso diversos ejemplos de actividad económica”. En marzo de este año, por citar un caso inmobiliario, se vendió la Casa de Marte por más de 500,000 dólares en Ethereum y no, esta no se encuentra en el planeta rojo, sino que se trata de un Token No Fungible (NFT, por sus siglas en inglés), cuyo comprador puede utilizar como hogar dentro de un metaverso, como Decentraland o Somnium Space.

En este sentido, el comprador de la obra del criptoartista Beeple que se subastó en Christie’s o quien adquirió la primera publicación del fundador de Twitter, Jack Dorsey, podrían exponerlos en una galería de arte virtual o en sus casas. Según el analista Matthew Ball, los mundos de Minecraft o Fortnite también podrían ser considerados como metaversos, sin embargo, uno de los grandes diferenciadores de otros espacios es que los han ligado a la tecnología blockchain y a las criptomonedas para sacar todo el provecho del mercado. La oportunidad de negocio dentro de estos universos virtuales, explica Alor, es que “parte de lo que se desarrolla en la vida real va a tener una doble partida” y, por lo tanto, las formas en que se mueve el dinero en el espacio físico serán similares dentro los metaversos. Datos de la agencia de noticias Reuters destacan que además de casas, al interior de multiversos como Somnium Space se han vendido terrenos de 41,000 metros cuadrados por 572,000 dólares. Incluso Bloomberg ha reportado sobre el interés de inversores inmobiliarios por adquirir propiedades en Genesis City, una ciudad creada en 2017 dentro de Decentraland, mundo que en marzo informó sobre sus 10,000 usuarios activos al día.

Prepararse para el futuro Ante un contexto tan turbulento, la respuesta más sensata, comentan los expertos, es mantener la mente abierta para recibir el futuro sin prejuicios, pues estas realidades tomarán cada vez más fuerza y, por lo tanto, impactarán principalmente en los valores de las generaciones menos ligadas a estos temas. Actualmente, “la vida de los niños transcurre en metaversos, como Minecraft o Roblo”, comenta Alor. “Todos ellos están acostumbrados a esos mundos y dentro de 10 o 15 años, van a estar listos para vivir o trabajar en los metaversos”, que se seguirán desarrollando de la mano de inversores que confían en ellos. Hace un mes, Atari decidió abrir un casino virtual en Decentraland y durante su apertura participó el DJ Dillon Francis, además de que asistieron más de 3,500 personas ubicadas en diferentes partes del mundo. “Un asombroso momento para el metaverso”, tuiteó la cuenta oficial de Decentraland, tras la presentación. Para los nativos no digitales, gastar dinero en estos mundos resulta incomprensible, pero es algo común para las generaciones más jóvenes, como los centennials, quienes ven normal comprar ropa para sus avatares en videojuegos y, de hecho, representa una evolución de ese mercado.

Jonah Stillman, cofundador del grupo de consultoría GenZ, explica este fenómeno a partir de que los más jóvenes “nunca hemos conocido un mundo sin tecnología. El mundo real y el mundo virtual siempre se han superpuesto para nosotros”. Aunque al igual que las criptomonedas, los NFT o incluso las .com en sus inicios, mucha gente considera que este mercado es una burbuja que en algún momento va a reventar. Uno de sus argumentos es que los bienes raíces digitales no están vinculados a nada de valor en el mundo físico. No obstante, Abraham Cobos, crypto catalyst de Bitso, menciona que este tipo de productos no se hicieron famosos de la noche a la mañana y, por lo tanto, no van a desaparecer de igual manera. Además resalta que se debe analizar toda la infraestructura que hay a su alrededor, así como los efectos que está generando. “En los próximos 10 años viviremos una gran cantidad de cambios y será muy importante ser flexibles de pensamiento”, concluye Alor, “porque nuestros valores van a ser atacados y si somos muy duros, estas realidades nos van a romper”.

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