La brecha digital se ha ampliado con la pandemia y continuará a pesar del regreso a la escuela

La brecha digital se ha ampliado con la pandemia y continuará a pesar del regreso a la escuela

La brecha digital se ha ampliado con la pandemia y continuará a pesar del regreso a la escuela



Matías, Iker, Emiliano, Laura y Diego tienen algo en común: están fatigados digitalmente y ansiosos por regresar a clases presenciales, sin embargo, desde su trinchera tienen diferencias que en el mediano plazo se harán más evidentes y que el regreso a clases presenciales sólo aminorara. Laura González, profesora de Historia en una secundaria del Barrio de Santa Úrsula Coapa es muy clara: “Inicialmente empezamos con 88 alumnos, pero ahorita tenemos contacto constante aproximadamente con 50, contacto intermitente con unos 15 alumnos más y perdimos contacto con el restante, o sea 15 alumnos, aunque hemos hecho el esfuerzo por contactarlos en las últimas semanas, sólo algunos han dicho que sí asistirán a las clases presenciales”. Las razones que han identificado en la secundaria donde trabaja Laura González son variadas, y van desde la falta de recursos económicos y tecnológicos, hasta la pérdida de familiares, lo que ha provocado que varios de estos jóvenes deban buscar un trabajo para mantenerse. “Antes era importante que terminaran la secundaria, pero ahora con el panorama económico que existe, lo ideal es que tengan más herramientas y protección para poder terminar sus estudios, pero se ve como una situación que será más difícil de lograr por la falta de recursos”, puntualiza González. Según los datos de la Encuesta para la medición del impacto COVID-19 en la educación (ECOVID-ED), del INEGI, se destaca que de las 33.6 millones de personas entre 3 y 29 años inscritas en el ciclo escolar pasado, 5.2 millones no se inscribieron en el actual y 738,400 no lo concluyeron, de los cuales el 58.9% fue por algún motivo relacionado con la epidemia, 8.9% por falta de recursos y 6.7% por tener que trabajar.

La brecha digital se agudiza y pone en riesgo a miles de jóvenes y niños
En algunas zonas del país, los niños deben recorrer horas de distancia para encontrar una conexión de internet y seguir estudiando.
En algunas zonas del país, los niños deben recorrer horas de distancia para encontrar una conexión de internet y seguir estudiando.
En algunas zonas del país, los niños deben recorrer horas de distancia para encontrar una conexión de internet y seguir estudiando.

Priorizar quién puede seguir estudiando Y aunque el entusiasmo por regresar a la escuela existe entre Matías, Iker o Emiliano, la realidad es que muchos niños tienen un panorama similar al de Ximena y Diego, donde la preocupación por el modelo híbrido está en la falta de recursos necesarios y en una conexión a internet deficiente, con clases que duran muchas horas y donde el rendimiento escolar es incierto. “Tuvimos que decidir que Ximena dejará la escuela porque no podíamos estar con los dos niños trabajando en la casa, además Diego ya está en la primaria y preferimos que él siguiera estudiando. Ahora que vuelven a la escuela, estamos esperando a que nos den la lista de útiles para saber si vamos a tener que comprar una computadora o de mínimo un celular, pues lo que nos dicen en la escuela es que el regreso será paulatino y se combinará con clases en línea”, señala a Expansión, Alma A., mamá de Diego y Ximena, de 6 y 4 años de edad. Sin embargo, a pesar de que hay más certeza sobre el regreso a clases presencial, Alma está preocupada por el poco avance académico que ha visto en su hijo, pues siente que aunque ha asistido a sus clases en línea, cada vez presta menos atención. “Creo que ya está cansado de las clases remotas, cada vez es más difícil convencerlo de que tome la clase y se ha puesto más rebelde. También me preocupa el caso de Ximena, pues perdió todo el año, y aunque en cierta forma toma clases con su hermano, siento que no ha tenido un buen seguimiento”, precisa Alma. La situación que se vive con este par de hermanos, en torno al cansancio que tienen, es muy similar a lo que Matías e Iker padecen. “Pues todos los días menos el jueves estoy con tres profesores, el jueves estoy con dos y tomó clases en mi computadora, pero ya quiero regresar a clases, porque no me gusta tomar clases en línea, me aburren mucho”, dijo Matías, un niño de seis años que está cursando el primer año de primaria y que toma clases de lunes a viernes de las 8 de la mañana a las 2 de la tarde. Si bien Álvaro, el papá de Matías, dice que dentro del regreso a clases la escuela podrá dotar de equipo tecnológico a los alumnos, dentro del hogar Matías, el niño tiene su propio equipo de cómputo, pues así puede estar de lleno en la escuela, mientras sus padres trabajan. Iker por su parte ha tenido un panorama distinto, pues sus clases son por menos horas y desde hace algunos meses ha estado en contacto con una tutora que lo ha ayudado a ponerse al corriente en sus clases, sin embargo como Matías, también está entusiasmado con regresar a la escuela. “La relación con la tecnología en cuestiones de entretenimiento ha sido mucho más cercana, pero con la escuela, hasta ahora que está la tutora, es que realmente se ha visto un avance en su aprendizaje”, comentó, Isabel, la mamá de Iker. Por cada 10 estudiantes que estaban en la escuela cuando llegó la pandemia de COVID-19, uno no se inscribió en el ciclo escolar 2020-2021 por motivos asociados directamente a las situaciones sanitarias o falta de recursos, citó el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI). Esto significa que del total de 5.2 millones de estudiantes que dejaron las aulas, un 26.6% lo hizo pues sus familias consideran que las clases a distancia son poco funcionales para el aprendizaje; un 25.3% lo hizo debido a que alguno de sus padres o tutores se quedaron sin trabajo y un 21.9% reportó no inscribirse por carecer de computadora o algún otro dispositivo electrónico o contar con conexión a internet. “Muchos de mis compañeros tardan hasta dos horas en llegar un café internet para tomar las clases que tenemos. Por eso es que sólo tenemos dos días de clase en línea y los demás días son para tareas, pero muchos de los profesores han tenido que ser comprensivos con mis compañeros, pues algunos de verdad no pueden entrar a clases por falta de recursos”, señala Emiliano, un chico de 16 años que está cursando su primer año de preparatoria en la Universidad Autónoma de Chapingo.

Educación digital, un negocio que existe pero para pocos Un estudio realizado por Deloitte, sobre los hábitos que fueron adquiridos en la pandemia por COVID-19, indica que 14% de los hogares mexicanos adquirió una laptop, mientras que 17% compró un smartphone y 15% decidieron adquirir una nueva televisión para poder trabajar o estudiar de manera remota. Un informe de la firma Canalys indica que en 2020 se enviaron 297 millones de computadoras portátiles y de escritorio a todo el mundo, liderando el mercado Lenovo con 25.6% del mercado. Sin embargo en México, la realidad que viven muchos de los alumnos de educación básica es distinta a lo que sucede en otras partes del mundo. “La semana pasada, que fue el primer día de clases, de 20 alumnos que teníamos comprometidos que iban a asistir, sólo llegaron 7, y aunque buscamos nuevamente a los alumnos, sólo confirmaron 8 alumnos más, esto en tercer grado. Sé que en primer año tienen números mayores, de hecho sé que juntaron los 15 alumnos que esperaban y están a la espera de 5 más, mientras que en segundo año igual el promedio es de 15 alumnos más. Aunque la comunidad por los tres grados era de poco más de 200, ahorita volvieron a clases solo 25”, señaló Laura González. Por su parte, Carlos Lieja, country head de Byju’s, una plataforma educativa que se enfoca en dar clases de matemáticas y programación, indica que si bien la brecha digital existe, para algunos alumnos el formato híbrido será un factor que los ayudará en su educación. “Muchos alumnos mantendrán clases de manera híbrida y podrán concentrarse en tener clases de las materias que más les gusten, lo que reforzará temas que tal vez no vean en el grado escolar en el que estén. Aunque es una realidad que existe una brecha digital importante, para muchos el miedo a la tecnología se quito y eso es positivo”, señaló Lieja. Si bien, las oportunidades que abre la educación digital son probadas, a escala nacional, la brecha digital que existía antes de la pandemia ha dejado a 5.2 millones de niños y jóvenes sin escuela. ]]>.



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